Memoria viva
El 18 de febrero se cumplieron 37 años del
secuestro de la mercedaria Elba Gándara. Su caso es uno de los tantos
pendientes del pasado reciente. Elba es la única mujer en la lista de
sorianenses detenidos desaparecidos en la última dictadura.

A las 4 de la madrugada
De acuerdo a la
investigación iniciada por la Comisión
Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) se encuentra probado que
Juan Enrique Velázquez Rosano, y su esposa ,
Elba Lucía Gándara Castromán fueron secuestrados en la madrugada del 18
de febrero de 1977, mientras se encontraban descansando en su domicilio de la
calle Hilario Lagos Nº 466 o 476,
Florencio Varela, provincia de Buenos Aires. Que en el domicilio irrumpieron
aproximadamente 12 personas vestidas de civil, fuertemente armadas, pertenecientes
al Ejército Argentino. El grupo se presentó en el domicilio junto a Heber
Eduardo O´Neill Velázquez, sobrino de Juan Enrique Velázquez, el cual había
sido secuestrado tiempo antes. Cabe
recordar que en 2013 fueron identificados los restos de Heber O’ Neill.
Un mes en condiciones
inhumanas
Juan Enrique Velázquez
Rosano, esposo de Elba Gándara, relató lo sucedido en un documento presentado
ante la Sub Secretaría de Derechos Humanos, describiendo que los militares ingresaron violentamente a su casa rompiendo
puertas y ventanas, que los golpearon fuertemente tanto a él como a su esposa
en presencia de sus cuatro hijos; y que incluso a su mujer le hicieron “el
submarino” sumergiéndole la cabeza en agua. Además que se “divertían” tomando a su hija recién
nacida de tan solo dos semanas, arrojándola entre ellos de un lado a otro.
Estas torturas se
extendieron por algunas horas, dentro de la casa. Luego los captores les
dijeron que los “llevaban a interrogar” y los sacaron a los tres de la
vivienda, todos maniatados y encapuchados. José Velázquez
fue arrojado a una zanja,
luego lo colocaron, todo mojado y
embarrado, en el baúl de un Ford Falcón blanco que se encontraba junto con un
camión del Ejército. Su domicilio quedó destrozado y también fueron saqueadas
sus pertenencias de valor.
Por versiones de los
vecinos los militares habían rodeado toda la zona, y los sacaron prácticamente
desnudos.
Estuvieron detenidos
en un centro clandestino de detención y después de una semana fueron llevados
al Vesubio, ubicado en Camino de Cintura y Richieri, donde padecieron
condiciones inhumanas de cautiverio durante más de un mes.
Relató que fue alojado
en un sector que parecía ser una “caballeriza”, ya que estaba
“compartimentado”, donde había unas 50 personas en su misma situación que eran
sacadas a diferentes lugares para ser interrogadas. Tanto él como su esposa
fueron interrogados bajo tortura, y que además tuvo que soportar la terrible y
dolorosa situación de que lo llevaran a escuchar el interrogatorio con picana
eléctrica que le hicieron a su mujer. Luego de dos meses de cautiverio Juan
Velázquez fue liberado. Le dijeron que tenía que irse de Argentinas con sus
hijos, que no dijera nada, que se
olvidara de todo; aclarándole que a su mujer seguramente la iban a matar porque
estaba muy comprometida. Antes de salir le permitieron despedirse de ella,
pudiéndola ver durante unos minutos en el sector del baño. Luego lo sacaron en
un auto, encapuchado y lo dejaron a dos cuadras de su casa; en un estado
lamentale, muy flaco y debilitado. Su esposa, Elba Lucía Gándara Castromán, aún
hoy, a 37 años de aquel terrible episodio, continúa desaparecida.
Publicado en www.agesor.com.uy
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