Álvaro Niggemeyer: “El Colegio Médico ha liderado procesos indispensables para el futuro de la medicina de Uruguay”
Al cierre de un 2025 marcado por la consolidación institucional y el ordenamiento financiero, el presidente del Colegio Médico del Uruguay (CMU), Dr. Álvaro Niggemeyer, repasa los hitos de su primer año de gestión. En esta charla exclusiva, profundiza en el impacto del Plan de Desarrollo Profesional Médico Continuo (DPMC), la futura creación de la Unidad de Abordaje de la Violencia, la Discriminación y el Acoso, la inversión en infraestructura para las nuevas salas multiuso y la apuesta por una institución con presencia real en cada rincón del país. Un balance que combina responsabilidad administrativa con una visión humanista y de servicio para toda la comunidad médica uruguaya.
Dr. Niggemeyer, al cerrar este 2025, ¿cuál es su balance general sobre el año que transcurrió para el Colegio Médico del Uruguay?
El 2025 ha sido un año intenso, marcado por decisiones importantes y una profunda consolidación institucional. Mirar hacia atrás con honestidad nos permite ver que, cuando actuamos con una visión de cuerpo profesional, el Colegio es capaz de liderar procesos que son indispensables para el futuro de la medicina en nuestro país. Ha sido un año de avances significativos a pesar de las tensiones naturales del cargo.
Uno de los pilares de su gestión ha sido el ordenamiento interno. ¿Qué medidas destacaría en el área económico-financiera?
Tomamos decisiones necesarias para "ordenar la casa", algunas de ellas incómodas pero responsables para garantizar la sostenibilidad del Colegio. Ajustamos la cuota según el incremento del Grupo 15 y aplicamos una política activa de cobro a morosos contumaces. Además, revisamos el esquema de remuneración de los consejeros hacia un modelo de lucro cesante, asegurando que solo se remunera a quienes efectivamente trabajan. Gracias a esto, estabilizamos el flujo de caja mensual.
Asimismo, es importante aclarar que la política de tratamiento de morosos no tiene un fin recaudatorio, sino que responde a un principio de justicia tributaria y equidad entre colegas. En la práctica, hemos constatado que quienes cumplen regularmente con sus obligaciones son, en muchos casos, los médicos más vulnerables y con menores niveles de remuneración, mientras que algunos colegas con ingresos significativamente más altos optaron por no cumplir, aun cuando la ley lo exige. Esta situación resulta injusta y contraria al espíritu solidario que debe regir a nuestra institución.
En términos de infraestructura, se anunció una adquisición importante. ¿Qué significa esto para los colegiados?
Así es, logramos adquirir el padrón lindero por un valor de USD 235.000. Este es un paso fundamental para construir una sala multiuso abierta a las sociedades científicas, asociaciones de pacientes y a toda la comunidad médica. Queremos que sea un espacio de encuentro y diálogo, dándole continuidad y profundidad a la visión que ya traía el Consejo anterior.
¿Cuál es el impacto real que espera que este proyecto tenga en el día a día del colegiado?
Es un hito de gran relevancia para este año. El objetivo no es solo expandir metros cuadrados, sino avanzar hacia un proyecto largamente deseado: la construcción de una sala multiuso que sea realmente abierta. Queremos que las sociedades científicas, las asociaciones de pacientes y toda la comunidad médica sientan que tienen un lugar propio para el encuentro y el diálogo.
¿Cómo se vincula esta obra con la visión a largo plazo del Colegio?
Este espacio está concebido para la construcción colectiva. Lo vemos como una forma de honrar y profundizar la visión del Consejo anterior, dándole una continuidad institucional que trascienda gestiones particulares. Es, en definitiva, dotar al Colegio de la infraestructura necesaria para que la "casa de los médicos" esté realmente a la altura de las necesidades de desarrollo y debate que nuestra profesión exige hoy.
Pasando al desarrollo profesional, ¿cómo ha evolucionado el Plan de Desarrollo Profesional Médico Continuo (DPMC) este año?
El DPMC ha consolidado su enfoque hacia los médicos generales, que son nuestro grupo más numeroso. Este año, más de 1200 colegas participaron en el nuevo programa profesionalizado. También ampliamos la oferta de talleres de destrezas clínicas y seguimos avanzando en la recertificación voluntaria junto a CEPREM, reforzando nuestros estándares de calidad.
El Plan de Desarrollo Profesional Médico Continuo ha tenido un crecimiento exponencial. ¿Qué contenidos específicos se han priorizado y cómo beneficia esto directamente al paciente?
Este año hemos dado un salto cualitativo al profesionalizar el programa, enfocándonos especialmente en los médicos generales. Hemos ampliado los talleres de entrenamiento en destrezas y habilidades clínicas, lo cual tiene un beneficio directo en la seguridad del paciente. Para el médico, el beneficio es la actualización constante y el acceso a herramientas de recertificación voluntaria que valorizan su carrera. Para el paciente, esto se traduce en una atención basada en la evidencia, con profesionales mejor entrenados y con estándares de calidad técnica superiores.
El bienestar de los médicos y el humanismo parecen ser temas centrales en su mensaje. ¿Qué logros destacaría en estas áreas?
Bienestar médico y humanismo han sido y son ejes prioritarios de nuestra gestión.
Respecto al Programa de Bienestar Profesional (BienPro), estamos desarrollando herramientas orientadas a la prevención del burnout y del acoso laboral. De cara a 2026, nuestra prioridad será fortalecer el apoyo institucional frente a situaciones de violencia y discriminación que afectan de manera directa el ejercicio profesional y el bienestar de los médicos.
En materia de bienestar médico, si bien se han realizado acciones y se han difundido mensajes de sensibilización, no hemos logrado aún cumplir con los objetivos deseados. Un porcentaje elevado de médicos sufre acoso moral laboral, una problemática que debe diferenciarse claramente de otros conflictos laborales, ya que se trata de situaciones distintas que requieren abordajes específicos.
Resulta además muy sintomático y motivo de preocupación que pocos colegas hayan solicitado ayuda al Colegio Médico, lo que nos interpela como institución y nos obliga a revisar nuestras estrategias de cercanía, confianza y accesibilidad.
Por este motivo, para el próximo año tenemos previsto crear una Unidad de Abordaje de la Violencia, la Discriminación y el Acoso, integrada por un equipo interdisciplinario, que reciba y acompañe a los colegas, y que articule tanto con los gremios médicos, que cuentan con amplia experiencia en estas situaciones, como con el Tribunal de Ética Médica, respetando los ámbitos y competencias de cada uno.
En cuanto al Humanismo Médico, destacamos un éxito inédito con el curso liderado por el Prof. Humberto Correa, en el que 70 colegas completaron 26 jornadas intensas, consolidando un espacio de reflexión profunda sobre el sentido humano del ejercicio profesional.
El Colegio también ha tenido una voz activa en debates sociales complejos a través de la Bioética. ¿Cuál ha sido su rol?
La Comisión de Bioética ha sido un soporte fundamental, especialmente en temas tan sensibles como la eutanasia. Organizamos conversatorios de alta participación sobre salud mental, medicamentos de alto precio y la atención a personas privadas de libertad o en situación de calle. El objetivo es que la reflexión bioética sea una herramienta para la práctica clínica diaria, no solo un concepto teórico.
¿Cómo se ha manifestado la presencia del Colegio en el interior del país?
Nuestra mirada es plenamente territorial. Las cinco regionales (Norte, Sur, Montevideo, Oeste y Este) han desarrollado actividades académicas en todos los departamentos del país. Esa cercanía con los colegas de los territorios más alejados es una de las mayores virtudes de nuestra institución. Además, estamos fortaleciendo la mediación como un recurso estable para resolver conflictos.
Uno de los reclamos históricos es la centralización en la capital. ¿Cómo ha trabajado el Colegio para que un médico en el interior tenga las mismas oportunidades que uno en Montevideo?
Ese ha sido un eje central. Nuestra institución funciona hoy en todo el país: no esperamos a que el médico venga a nosotros; este año llevamos múltiples actividades académicas a cada uno de los 19 departamentos, alcanzando los territorios más alejados.
¿Qué implica esta "presencia cercana" para la práctica médica en los departamentos más distantes?
Implica democratizar el acceso al conocimiento. Al acercar la Educación Médica Continua al territorio, permitimos que el colega del interior no tenga que desplazarse cientos de kilómetros para actualizarse. Además, hemos fortalecido la mediación y la capacitación de consejeros regionales, para que los conflictos o necesidades locales se resuelvan con la misma eficacia y rigor ético en cualquier punto del Uruguay. Esa cercanía es, a mi juicio, una de las mayores fortalezas que consolidaremos en el próximo ciclo.
Una gestión de este tipo no se hace en solitario. ¿Cómo describiría la dinámica de trabajo con el resto de los integrantes del Consejo Nacional y las Regionales durante este año?
Ha sido un trabajo de cuerpo profesional. Quiero agradecer profundamente a cada consejero, a cada integrante de las comisiones y de las regionales, y a cada colega que se involucró. El Colegio es una institución que se mueve gracias a sus motores silenciosos, que son las comisiones. Cada paso que dimos fue guiado por la convicción de que este debe ser un espacio de referencia para todos los médicos del Uruguay.
Sin embargo, el año no estuvo libre de polémicas o visiones encontradas. ¿Cómo se procesaron las tensiones o las críticas de quienes no siempre estuvieron de acuerdo con las decisiones tomadas?
Es cierto, este año no estuvo exento de tensiones, pero lo importante es que esas tensiones terminaron en avances. Yo valoro y agradezco a cada colega que participó, incluso a aquellos que criticaron o propusieron desde una mirada diferente. Las decisiones en materia económica, por ejemplo, pudieron ser "incómodas", pero se tomaron con la responsabilidad de garantizar la sostenibilidad del Colegio. Entendemos que la crítica es parte de una institución fuerte y democrática; lo fundamental es que, al final del día, actuemos con visión de cuerpo para liderar los procesos que la medicina uruguaya necesita.
Finalmente, Dr. Niggemeyer, ¿qué desafíos vislumbra para el 2026 y qué mensaje deja a sus colegas?
El desafío persiste en la comunicación; queremos que cada médico sepa lo que el Colegio hace por ellos, por lo que incorporaremos nuevas herramientas como un chatbot de WhatsApp. El 2026 traerá desafíos mayores, pero nos encuentra con una institución más fuerte. Agradezco a todos los que han aportado, incluso desde la crítica, y los invito a seguir construyendo juntos una profesión que honre a nuestra sociedad.



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