25N: Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer
La Secretaría de Género, Equidad y Diversidad del PIT-CNT se pronunció en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, señalando que “no empieza en el primer golpe, sino en la desigualdad económica, en la falta de ingresos, en los trabajos precarios y los salarios bajos”. La Secretaría indicó que la violencia es estructural, que sus bases son “capitalismo y patriarcado” y que también se origina “en la ausencia del Estado en los barrios, en los cuidados no reconocidos y en el endeudamiento cotidiano”.
Este 25 de noviembre se conmemoró un nuevo Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer bajo la consigna: “Contra todo tipo de violencia, nuestra voz es lucha y resistencia”. La jornada incluyó una concentración en Plaza Cagancha y una posterior marcha masiva por la avenida 18 de Julio, que culminó en la explanada de la Universidad de la República con una intervención feminista y la lectura de una proclama.
Desde la Secretaría de Género, Equidad y Diversidad del PIT-CNT se explicó que la movilización apuntó a visibilizar que la violencia “no es un problema privado, sino un modelo económico basado en la desigualdad, la precarización, la falta de políticas públicas, la impunidad y un sistema que se sostiene sobre los cuerpos y el trabajo no pago de las mujeres”.
Datos que preocupan
Según el Observatorio de Violencia de Género del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), en 2023 se registraron 23 femicidios, la mayoría cometidos por parejas o exparejas.
En paralelo, datos del Ministerio del Interior indican que en 2024 se cometieron 3.328 delitos sexuales, de los cuales el 82% de las víctimas fueron mujeres, y se registraron 43.245 denuncias por violencia doméstica, donde el 72% de las víctimas también fueron mujeres.
La secretaria de Género del PIT-CNT subrayó la gravedad de la violencia económica, que afecta a mujeres que dependen del salario de su agresor. “La violencia económica también es la brecha salarial de género por trabajo de igual valor, las condiciones de informalidad y la precarización”, afirmaron.
En Uruguay, las mujeres ganan 11% menos por hora trabajada que los hombres por tareas de igual valor. Según ONU Mujeres - Uruguay, los sectores feminizados -cuidados, enseñanza, limpieza y comercio- son los que reciben los salarios más bajos.
La brecha se amplía además en el interior del país. De acuerdo con estadísticas de género del MIDES (2023), en zonas rurales solo el 49% de las mujeres están ocupadas, frente al 64% de los varones.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) y UNICEF, las mujeres tienen mayor probabilidad de trabajar en la informalidad y percibir salarios mínimos. En los hogares monoparentales con jefatura femenina, la pobreza infantil supera el 40%.
Además, el Sistema Nacional Integrado de Cuidados registró en 2023 que las mujeres dedicaron el triple de horas diarias que los hombres al cuidado no remunerado. Este trabajo representa cerca del 20% del Producto Bruto Interno (PBI), pero no se paga ni se reconoce.
Proclama
Tras finalizar la marcha en la UDELAR, desde la Secretaría de Género, Equidad y Diversidad de la central sindical se procedió a la lectura de la proclama, ante miles de mujeres, y a través de la cual se expresó que, este 25 de noviembre, una vez más han salido a las calles denunciando, señalando y exigiendo. “Dispuestas a construir la fuerza colectiva necesaria para transformar este país desde sus raíces”.
Se indicó que mientras exista una sola mujer violentada, precarizada o empobrecida, no se puede hablar de democracia plena. “Mientras el miedo marque nuestras vidas cotidianas, no podemos hablar de libertad. Y porque mientras la desigualdad económica sea la norma, no existe igualdad real”.
Este día nace de una lucha histórica. Nace de la memoria de mujeres asesinadas por resistir la opresión. Se recuerda el asesinato de las hermanas Mirabal, tres militantes políticas dominicanas que resistieron la dictadura de Nicolás Trujillo. Fueron secuestradas, torturadas y asesinadas en 1960 por enfrentar al poder económico y político. “Pero también nace del trabajo silencioso, persistente, de miles de mujeres trabajadoras, sindicalistas, rurales, migrantes, estudiantes, que sostuvieron la vida cuando nadie las veía. Ellas construyeron este movimiento. Ellas nos trajeron hasta aquí”.
“Hoy queremos decirlo con claridad, la violencia contra las mujeres no empieza en el primer golpe. Empieza antes. Empieza en la desigualdad económica. Empieza en la falta de ingresos. Empieza en los trabajos precarios. Empieza en los salarios bajos. Empieza en la informalidad. Empieza en la ausencia del Estado en nuestros barrios. Empieza en los cuidados no reconocidos. Empieza en el endeudamiento cotidiano. Esa violencia es estructural. Y tiene nombres: capitalismo y patriarcado”, denunciaron en su proclama.
Asimismo, se remarcó que En Uruguay, los datos son incontestables. “Las mujeres siguen ganando menos por realizar el mismo trabajo. Un estudio del Banco Mundial señala que las mujeres participantes en el mercado laboral uruguayo ganan hasta un 31% menos que los hombres por igual trabajo. Y en el ámbito del trabajo no remunerado, las mujeres dedican, en promedio, casi tres veces más tiempo a trabajo de cuidados y doméstico que los hombres”. Ese dato no es abstracto, “significa que mientras se sostiene la vida, se pierde poder adquisitivo, se pierde autonomía, se queda atrapada en la trampa de la sobrevivencia”.
A la vez denunciaron las mujeres acceden menos a los puestos de decisión. “Somos mayoría en los sectores más precarios. Y cuando llegamos a espacios de dirección, la violencia se intensifica, se nos cuestiona la legitimidad, la autoridad, la capacidad”. A esto se suma “la violencia basada en género que se apoya en la pobreza y la precarización de las mujeres”.
“La feminización de la pobreza no es un concepto teórico, es una realidad cotidiana. Las mujeres, especialmente jefas de hogar, representan la mayor proporción de hogares pobres. Más del 50 % de las mujeres que trabajan lo hacen en condiciones de informalidad, parcialidad involuntaria, bajos salarios o sin protección social”, se detalló en la proclama.
Agregaron que “las mujeres son mayoría en los trabajos de limpieza, cuidados, comercio, trabajo doméstico, sectores con mayor rotación, mayor demanda emocional, menor remuneración, menor estabilidad” y aseguraron que esa precarización "no es neutra, una mujer pobre tiene menos herramientas para denunciar violencia, menos margen para renunciar, menos protección ante represalias, menos redes de apoyo”.
“Y si hablamos de mujeres afrodescendientes, migrantes, jóvenes, rurales o trans, la precarización se vuelve aún más profunda. Y no aceptamos que las trabajadoras sexuales sigan siendo criminalizadas, invisibilizadas y precarizadas por el mismo Estado que debería protegerlas”, reclamaron.
A la vez, las integrantes de la Secretaría expresaron que la precarización -material y simbólica- es un “arma de disciplinamiento”. Cuanto más precarizada esté una mujer, más vulnerable queda frente a acosos, abusos y maltratos. “La violencia basada en género y la pobreza no están separadas, son parte del mismo sistema”. Indicaron que “la violencia laboral no se entiende sin clase, sin género y sin una mirada profunda sobre la desigualdad estructural”.
En otro punto afirmaron que en todo el país, cada día, “miles de mujeres sostienen ollas populares, merenderos, comedores barriales, para que otras familias puedan alimentarse. Ese trabajo no se reconoce. No se paga. No se contabiliza”.

El Estado tiene deudas con las mujeres
Más adelante, la Secretaría de Género señaló que se necesita más presupuesto para salud sexual y reproductiva. “Necesitamos más presupuesto para salud mental. Necesitamos vivienda digna para mujeres que escapan de la violencia. Necesitamos protección real para niñas y adolescentes. Necesitamos equipos estables y especializados en territorio. Necesitamos educación transformadora y emancipadora. Necesitamos cumplimiento efectivo de la ley. No queremos palabras. No queremos slogans. No queremos anuncios. Queremos políticas reales. Y con presupuesto”.
En la plataforma también se hizo mención a otra forma extrema de violencia. “La violencia vicaria. La violencia que se ejerce usando a hijas e hijos como arma para castigar y controlar a las mujeres, forzándolas a sostener vínculos con sus agresores. Cuando la Justicia prioriza el derecho del violento por encima del derecho de las niñas y niños a vivir sin miedo”.
En tal sentido, pidieron modificar ya la ley de tenencia compartida, “impuesta sin escuchar a los feminismos, a la academia ni a quienes trabajan en infancia”.
“No podemos aceptar una ley que expone a niñas, niños y adolescentes a convivir con la violencia y que vuelve a violentar a las madres que luchan para protegerlos”, expresaron. En tal sentido, aseguraron que “no hay posibilidad de erradicar la violencia contra las mujeres si no hay redistribución de riqueza”.
Por tal motivo, se expresaron a favor de gravar al 1% más rico lo que es una medida profundamente feminista. Porque ese 1% concentra riqueza acumulada, mientras miles de mujeres sostienen ollas. “Sin justicia tributaria no hay autonomía económica. Y sin autonomía económica no hay libertad posible”.
“Este movimiento sindical es feminista de clase. Porque no hay lucha obrera sin mujeres. No hay sindicatos sin mujeres. No hay transformación social sin mujeres. Somos dirección, somos base, somos militancia, somos la primera línea. Y sin nosotras no hay movimiento sindical posible”, se expresó en la proclama feminista.
“No queremos sobrevivir. Queremos vivir dignamente. Queremos salarios dignos. Queremos tiempo propio. Queremos cuidados garantizados. Queremos acceso a la educación y a la cultura. Queremos respeto. Queremos futuro. Queremos igualdad real. Queremos vivir sin miedo. Y como parte de nuestra solidaridad internacionalista, encontramos resonancia también más allá de nuestras fronteras. Tal como las mujeres y diversidades palestinas resisten la ocupación, el genocidio, el colonialismo y el desplazamiento, nosotras desde Uruguay levantamos la misma consigna: Palestina Libre desde el Rio hasta el mar”, expresaron.
La Secretaría también expresó en su proclama que a las mujeres las hermana “la lucha de las mujeres y diversidades en toda América Latina, en África, en Asia, en Europa, en los territorios indígenas y en los pueblos que resisten guerras, al colonialismo, extractivismo y despojos en todo el mundo”.
“No vamos a retroceder. No vamos a callar. No vamos a negociar nuestros derechos. Vamos a organizarnos. Vamos a ocupar las calles. Vamos a disputar el poder. Vamos a construir fuerza obrera y feminista. Porque si quieren un país sin mujeres movilizadas, van a tener que aprender a vivir sin descanso. Y que se escuche en cada barrio, en cada fábrica, en cada oficina, en cada rincón del país: ¡No venimos a mendigar migajas! Venimos a conquistar derechos. Venimos a cambiarlo todo”, sentenciaron.