El BCU presentó la moneda conmemorativa del Bicentenario de la Independencia
Participaron autoridades del Banco Central del Uruguay y del Ministerio de Educación y Cultura, en el marco de las celebraciones del Bicentenario.
En el marco de la conmemoración de los 200 años de la Declaratoria de la Independencia, el Banco Central del Uruguay (BCU) presentó la Moneda conmemorativa del Bicentenario de la Independencia de 1825, una pieza única que rinde homenaje a uno de los hitos fundacionales del país
La moneda, con forma de rombo, está acuñada en plata 900, mide 33 milímetros de lado y pesa 12,5 gramos. En su anverso luce el Monumento a la Independencia Nacional, ubicado en Florida e inaugurado en 1879, mientras que en el reverso presenta un detalle del cuadro Asamblea de la Florida, del artista Eduardo Amézaga.
El diseño incluye además la inscripción De hecho y de derecho, libre e independiente, cita tomada de la primera de las leyes promulgadas en la histórica declaratoria. Con una emisión limitada de 1.500 ejemplares, la pieza estará disponible próximamente para coleccionistas y público en general, integrándose a la tradición numismática del BCU que preserva la memoria nacional a través de sus emisiones especiales.
En la presentación participaron el director nacional de Educación y presidente del Comité Ejecutivo de la Comisión del Bicentenario, Gabriel Quirici; el director del BCU, Julio Luis Sanguinetti y la integrante de la Comisión Honoraria Asesora en Materia de Billetes y Monedas, Elizabeth Oria.
Durante su intervención, Quirici destacó que «la celebración de los 200 años nos devuelve una mirada de aquella sociedad (...), que habla de una riqueza en la diversidad de aquella sociedad oriental, que llegó a unificarse incluso en esa diversidad. Una síntesis como esta, en una moneda tan bella, solo podía ser lograda por una historia como la nuestra».
Por su parte, Oria subrayó la singularidad de la pieza al afirmar que «muy pocos países tienen monedas en este formato de rombo, una moneda poco frecuente en el mundo».
Finalmente, Sanguinetti sostuvo que «la moneda refleja una simbología, y estos símbolos trabajan con la identidad nacional. La moneda es un valor del país, parte de su soberanía».
El acto contó además con la presencia de exdirectores del Banco Central: los expresidentes Diego Labat, Washington Ribeiro y Mario Bergara (actual intendente de Montevideo), y el exvicepresidente Martín Inthamoussú. También participaron el director general del MEC, Carlos Varela; el director de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, Marcel Suárez; el presidente de la Suprema Corte de Justicia, John Pérez, y el expresidente de la República, Julio María Sanguinetti.
miércoles, 10 de septiembre de 2025
Una
patria diversa, una historia compartida
Gabriel Quirici
reflexiona sobre los 200 años de los hechos históricos que gestaron
el Uruguay actual . “Hoy en día lo que celebramos es 200 años
de estar juntos como comunidad, con diversidad; pero también 40 años
de democracia”.
A
dos siglos de los hechos que gestaron el Uruguay como proyecto
colectivo, el Director Nacional de Educación, Gabriel Quirici,
propone una mirada crítica y esperanzada sobre nuestra historia.
Desde la revolución rural y popular que desafió las élites, hasta
el espíritu republicano que aún nos distingue en la región,
Quirici reivindica la diversidad territorial, la participación de
los pueblos y el desafío de transmitir esos valores a las nuevas
generaciones. “Tenemos que confiar mucho en que la tradición más
linda de nuestra tierra”, afirmó al dialogar con @gesor. “Estos
200 años también va a estar en ellos (los jóvenes), y quizás la
responsabilidad más grande sea de los adultos, de pensar bien
aquellos legados y transmitirlos”.
Doscientos
años de aquellos hechos históricos que gestaron al Uruguay que
conocemos hoy. O por lo menos a un proyecto de Uruguay que conocemos
hoy. ¿Qué mantenemos de aquel espíritu en la sociedad de hoy?
-”Lo
más interesante, creo que la historiografía, las nuevas
investigaciones y también los trabajos que ya, desde la recuperación
democrática y algunos precursores como la historiografía de los
años sesenta, que nos muestra aquella comunidad oriental diversa,
porque no había un solo territorio oriental, había diferentes
partes, el litoral es uno muy importante, con su expansión ganadera
y campesina, pero también estaba el norte misionero, estaba el sur
atlántico y el vínculo de la zona fronteriza con los portugués.
Bueno,
aquella diversidad que se fue gestando antes de que ocurriera la
lucha de 1825, en la Revolución artiguista, en el federalismo, era
una comunidad diversa y que tuvo participación política en
diferentes espacios. Los territorios como se les llama hoy. Los
pueblos como les decía Artigas, que fueron los verdaderos
protagonistas, tanto de la primera revolución como de esta segunda,
porque de alguna manera 1825 es el retomar la lucha por la libertad y
la independencia, que arrancó por aquí, en el cruce de La
Agraciada. Después, los diferentes episodios que todos conocemos,
hasta el Abrazo del Monzón, y luego llegar hasta Florida que es lo
que marca un antes y un después en cuanto a hacer una asamblea con
representantes, establecer leyes fundamentales, un carácter muy
democrático, pero producto de la participación popular de los
sectores agrarios y urbanos mezclados, que creo que hoy en día
Uruguay, con 200 años de diferencia, tiene un componente para
celebrar y reconocerse en que somos un país con diversidad de
tierras y gentes. Que se une en celebrar en conjunto estos episodios
y que de alguna manera, también cuando miramos a la región, vemos
algunas situaciones muy problemáticas de la convivencia política,
de los extremos y los radicalismos, sobre todo en las redes sociales
y en algunos formatos ya más públicos y peligrosos. Nuestro pueblo
tiene una tradición más densamente republicana, capaz que con menos
histrionismo, y en eso creo que ese espíritu lo mantenemos. Es una
diferencia, porque de alguna manera la lucha que se retomó en 1825,
también era porque no hubiera un emperador gobernándonos, y hoy en
día lo que celebramos es 200 años de estar juntos como comunidad,
con diversidad, pero también 40 años de democracia, y este estilo
que nosotros en la Dirección de Educación venimos también con
muchas ganas trabajando, de que se celebre en todos los pueblos”.
Tanto
la Revolución Artiguista, como después el proceso revolucionario de
1825-1830, tuvieron la particularidad, a diferencia de los vecinos,
de que surgió del campo hacia la ciudad. No fue un tema de élites
dominantes, sino de la masa popular.
-”Acá
tenemos otra cosa que me parece bien interesante para celebrar, y es
que nuestra historia desmiente la simplificación de civilización y
barbarie, campo-ciudad. Es decir, fue una revolución rural, pero con
personalidades que eran del mundo agrario y también conocida en el
mundo urbano.
Artigas
nació en Montevideo y era urbano- campesino. Nuestra patria tiene un
componente bien interesante, como el escudo del mar y el cerro, y la
tierra y los buelles y la abundancia; y en ese sentido sí fue una
revolución más popular, en tanto las diferentes formas de la
paisanada fueron parte muy activa, muy politizada, por luchar por la
libertad. Y eso también le dio un componente más popular en tanto
las diferentes formas de la paisanada fueron parte muy activa, muy
politizada por luchar por la libertad, y eso le dio un componente más
igualitarista. Porque la sociedad rural tiende a compartir los
recursos, a estar atento a los ciclos de la naturaleza. Si bien las
ideas eran muy importantes, también la concepción de lo común, de
compartir, estaba mucho más latente, se vio en época de Artigas y
se vio de vuelta en la revolución, iniciada por Lavallera y los
Treinta y Tres, con esta idea de tener una patria común”.
Y
en este nuevo siglo, ¿es más difícil transmitir esos temas y esos
valores a estas nuevas generaciones que están más apegadas a lo
inmediato?
-”Yo
no sé si son las nuevas generaciones las que están más apegadas a
lo inmediato. Como docente siempre tengo el privilegio de la duda
para los jóvenes, que ellos no generaron esta sociedad, sino que la
reciben, y la inmediatez quizás está dada por el avance
tecnológico, pero también por ciertos componentes de lógicas
vinculadas a otras conductas de consumo y significantes del éxito
individual, que no son las predominantes en las comunidades, en los
barrios, en los pueblos, en la gente que comparte un tiempo, un mate,
un estudio en común. Yo creo que los jóvenes saben usar muy bien
las ventajas de las redes para estar conectados, pero también para
seguir haciendo amigos, para tratar de pensar el futuro, y en ese
sentido yo creo que nosotros ahí tenemos que confiar mucho en que la
tradición más linda de nuestra tierra. Estos 200 años también va
a estar en ellos, y quizás la responsabilidad más grande sea de los
adultos, de pensar bien aquellos legados y transmitirlos”.