Solo el 53% de los jóvenes
uruguayos culmina el bachillerato
El Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social
(CERES) presentó el informe “Hacia una mayor
integración entre educación y trabajo en Uruguay: el potencial de
la formación dual”, donde analiza esta modalidad educativa
como herramienta para reducir la deserción, mejorar la empleabilidad
juvenil y fortalecer el vínculo entre centros educativos y empresas.
El estudio plantea que solo el 53% de los jóvenes uruguayos
culmina el bachillerato y apenas el 15% alcanza un
título terciario, mientras el desempleo juvenil triplica
al promedio general. CERES sostiene que la formación dual
puede revertir esta situación y propone una estrategia nacional que
articule educación y trabajo, con participación activa del sector
productivo.
Educación y trabajo: nueva propuesta con enfoque dual
El Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES)
presentó un informe titulado "Hacia una mayor integración
entre educación y trabajo en Uruguay: el potencial de la formación
dual", donde analiza esta modalidad educativa como
herramienta para revertir los malos resultados en términos de egreso
en educación media superior y terciaria, y las altas tasas de
desempleo juvenil. Advierte que los desafíos en materia de deserción
educativa, inserción laboral y adecuación de competencias exigen
una respuesta que articule de manera coordinada el ámbito educativo
formal y las empresas.
El informe señala que Uruguay enfrenta una combinación de bajos
niveles de finalización en la educación media, una reducida
proporción de población con estudios terciarios y una alta tasa de
desempleo juvenil. En ese sentido, CERES recalca que en Uruguay solo
53% de los jóvenes culmina el bachillerato, frente a un promedio de
89% en los países de la OCDE y un 71% en América Latina.
Por su parte, también hay una reducida proporción de jóvenes
con estudios terciarios: solo 15% de las personas entre 25 y 34 años
está titulada, en comparación a 48% para la OCDE. Además, el
desempleo juvenil triplica a la tasa general, lo cual también se
sitúa por encima de la región y los países desarrollados.
A su vez, se señala que más del 70% del abandono en la educación
media responde a falta de interés o a la incorporación al trabajo,
lo que genera una oportunidad para ofrecer trayectorias educativas
flexibles y con mayor integración al mundo laboral para atraer a los
jóvenes.
Según surge del estudio, la formación dual representa una
alternativa probada para revertir estos fenómenos. En ese sentido,
en países de referencia y larga tradición como Alemania y Suiza,
más de la mitad de los estudiantes de Educación Media Superior
participan bajo esta modalidad. Al combinar la enseñanza teórica en
el aula con la experiencia práctica en el lugar de trabajo, los
estudiantes desarrollan competencias, motivación y mejores
oportunidades de inserción laboral, mientras se fortalece el vínculo
entre ambos espacios. Esta relación también beneficia a las
empresas, que pueden atraer y desarrollar talento según sus
necesidades, mejorar la eficiencia de sus procesos de contratación y
posicionarse como agentes comprometidos con la formación de los
jóvenes.
Las experiencias iniciales desarrolladas en Uruguay, en UTU, Ánima
y UTEC muestran resultados alentadores en términos de egreso,
empleabilidad y continuidad educativa de los jóvenes. El informe
estima que, en un escenario base, la expansión de la formación dual
podría beneficiar a más de 37.000 jóvenes en la educación media
superior y terciaria, incrementando la tasa de finalización de la
educación media del 53% al 60%, lo que implicaría más de 3.300
egresados adicionales por generación.
Este avance solo sería posible si se superan los desafíos
institucionales y se consolida un marco de gobernanza estable,
estándares de calidad claros y participación del sector productivo.
En esa línea, el informe destaca la importancia de fortalecer la
coordinación y la corresponsabilidad entre centros educativos y
empresas, de modo que ambos asuman el rol de formadores. Esto implica
establecer un nuevo paradigma donde la educación y el trabajo se
conciban como espacios complementarios.
Para ello, CERES propone articular una estrategia nacional que
integre educación y trabajo, consolidar la estructura institucional
y el marco normativo, definir costos, fuentes de financiamiento e
incentivos, y desarrollar currículos, mecanismos de evaluación y
certificación de los aprendizajes adquiridos con participación de
los centros educativos y las empresas.
El informe sostiene que la formación dual no es solo una
alternativa educativa, sino un cambio estructural capaz de mejorar la
empleabilidad juvenil, reducir inequidades a partir de la inclusión
de las poblaciones más vulnerables y fortalecer la competitividad
del país mediante una mejora del capital humano.