Comunicado de Prensa
Hidrógeno con H de Hipócrita
La reunión celebrada hoy entre los cancilleres de nuestro país y Argentina, donde se abordó el proyecto de la planta de combustibles sintéticos de HIF en Paysandú, constituye una oportunidad para brindar a la opinión pública una perspectiva fundamentada sobre este emprendimiento, que hemos estado analizando desde MOVUS.
Este proyecto no se orienta a la generación de hidrógeno, mucho menos "verde". Su objetivo principal es producir 1.200.000 toneladas anuales de metanol, nafta, gas licuado y aceites pesados. Este proceso requiere 18 millones de toneladas (m³) de agua y 1.220.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) como insumos principales. Más que una planta de "Hidrógeno Verde", funciona como una gran refinería.
Solo el 12% del CO2 provendrá de ALUR, mientras que el restante será generado mediante la quema de biomasa extraída de predios forestales y aserraderos. Este insumo será transportado en 110 camiones diarios y quemado en cuatro calderas, liberando CO2 que, bajo otras circunstancias, no llegaría a la atmósfera. Ese mismo CO2 será luego "capturado" para ser utilizado en el proceso productivo de combustibles.
Es importante señalar que este procedimiento no es carbono neutral. Produce emisiones contaminantes y posteriormente afirma "capturarlas". Además, la actividad comprende el traslado por camión de biomasa vegetal, rastrojo agrícola y restos de árboles celulósicos, materiales que en condiciones normales se reincorporarían al suelo.
Estas prácticas contribuyen a la degradación acelerada del suelo, configurando un modelo forestal depredador e insostenible a largo plazo. Esto se debe a que privan al suelo de su capacidad natural de recuperación, al alterar las condiciones ambientales bajo las cuales fueron autorizadas las plantaciones forestales intensivas. Uno de los requisitos clave de estas plantaciones es que los residuos forestales permanezcan en el predio para favorecer su reintegración al suelo. Si se retira esa biomasa del proceso natural, debería revisarse el impacto ambiental previamente evaluado para dichas plantaciones, dado el cambio sustancial en su esquema operativo.
El proyecto además cuenta con dos plantas de generación eléctrica dedicadas, cuyo análisis se ha llevado a cabo por separado del estudio ambiental principal de la planta, pese a ser elementos interdependientes del proceso productivo.
Asimismo, el suministro energético del proyecto, descrito en la solicitud de Validación Ambiental de Localización aprobada el pasado 21 de noviembre, presenta serias inconsistencias. La potencia requerida es imposible de garantizar solo con las plantas solares y eólicas propuestas, ya que estas no operan como fuentes continuas de energía.
El uso complementario de energía proveniente de la red de UTE para cubrir el déficit compromete por completo las aspiraciones "verdes" del proyecto, dado que no se puede garantizar la certificación renovable o sostenible del total del suministro energético aportado por dicha red.
Cabe destacar que todo este proceso resulta altamente ineficiente en términos energéticos y que los productos derivados están destinados exclusivamente a la exportación, sin aportar significativamente al objetivo de descarbonizar el sistema energético uruguayo.
Finalmente, todo esto se desarrolla bajo un marco de secretismo y confidencialidad entre el gobierno y las empresas involucradas. Hasta el momento, no ha sido posible acceder a los compromisos asumidos en documentos firmados el 24 de febrero de 2024, cuya publicación permanece bloqueada por exigencia directa de la empresa bajo un manto de reserva que compromete la transparencia hacia la ciudadanía.
Movimiento por un Uruguay Sustentable (Movus)
26 de noviembre de 2025