sábado, 9 de agosto de 2014


“Si se puede”
Alrededor de 15 mil personas  dejaron de vivir en asentamientos en los últimos 14 años




MERCEDES
ALDO DIFILIPPO


“Afirmar que quien se fue a un asentamiento es para conseguir una solución del gobierno es canallesco” expresó el Arq. Fernando Cabezudo. El  Coordinador General del Programa de Integración de Asentamientos Irregulares (PIAI) en diálogo con  Centenario se refirió a los programas  emprendidos por el gobierno  en el mejoramiento de barrios. Como se recordará en el anterior periodo de gobierno Cabezudo estuvo al frente de la Dirección de Arquitectura  de la Intendencia de Soriano y tuvo a su cargo la planificación y ejecución del programa de regularización de asentamientos de  Mercedes, algo que  ha llevado a que más de 400 familias  de los asentamientos de Aparicio Saravia y Afe accedieran al  terreno y a la vivienda propia. Algo  que  llevó a afirmar a Cabezudo: “Si se puede, si se puede”.


¿Cómo se  viene desarrollando programa  de mejoramiento de barrios emprendido por el PIAI?
-El 14 de febrero se firmó un nuevo contrato de préstamos  con el Banco Interamericano  por 100 millones de dólares, para seguir  interviniendo en  asentamientos irregulares hasta el año 2019. Hay  que tener presente que las intervenciones del programa, desde el año 2000 pero fundamentalmente  desde el 2005 para acá, han alcanzado unas 14 a 15 mil personas. Pensemos que es la ciudad de  Dolores como si se hubiera hecho de la nada, con la superficie urbanizada, con agua,  saneamiento, alumbrado. Zonas que eran inundables por cañadas que  había que rectificarle el cauce.
No nos olvidemos que esto empezó con aquella vieja polémica entre Jorge Batlle y  Julio María Sanguinetti cuando Sanguientti decide abordar la obra de  las Torres de las Comunicaciones que tenía un precio estimado de 100 millones de dólares,  y Jorge Batlle dijo  que con esa plata él arreglaba el tema de los asentamientos. Ese fue el origen del primer contrato de préstamo. Este programa ha sobrevivido a los distintos gobiernos, lo que se constituye  de  alguna manera en un desafío del país. Ya no   es un tema de partido, y sin duda durante este  gobierno se ha profundizado, llegando a una ejecución anual del orden del 20 millones de dólares.   En este sentido  lo que proporciona el programa a la  gente que está viviendo en situación de la irregularidad, es garantizar  el derecho al hábitat, en el sentido más amplio:  de la vivienda, del barrio. A vivir  en una calle con nombre,  tener un domicilio, un número de puerta.
Acá se ha dicho mucho que quienes están en los asentamientos especulan con la situación,  y uno descubre que en este país revertir los procesos de exclusión en  asentamientos relativamente recientes es una cuestión posible.

Pese a los esfuerzos del gobierno sigue habiendo personas viviendo en asentamientos. ¿Estamos frente al núcleo duro de esa población?
-Todavía no. No hay estudios, pero todo da para pensar que son los  mismos aquellos viejos cantegriles. Los asentamientos en el Uruguay son un fenómeno que se inicia  en la década del 70 cuando  se  liberaliza el mercado de alquileres y se desprotege  a los inquilinos en un régimen de libre contratación, en un momento que los alquileres subieron. Quizá ustedes de acuerden del Rave (Registro de Aspirantes a Viviendas  Económicas)  que vivían con alquileres topeados y regulados por el gobierno. Al desaparecer esa regulación esta gente  perdió amparo, en un  momento donde simultáneamente  el país se estaba desindustrializando, porque se abrían las fronteras  y  todo un sistema industrial se venía abajo. Si esto lo ponemos  en la perspectiva de Montevideo, no es casualidad que los asentamientos estén en una periferia urbana donde estaban los enclaves industriales que cerraron. Y uno puede verificar fácilmente. Ya son veteranos los que eran  trabajadores en las fábricas y vivían como inquilinos  en casas próximas, en la formalidad. Esa  gente fue a constituir asentamientos; y  esa es la gente que está volviendo a la formalidad. Estamos  desde hace poco más de dos años,  trabajando fuertemente en lo que es la transferencia de la propiedad a aquellas  familias de barrios que han terminado el proceso. Así como se ha hecho acá, como se ha hecho con los realojos de Aparicio Saravia y de Afe. Y una cosa  que no es menor, que habla de la vocación o de la actitud de la familia en relación a la propiedad  de la tierra, no nos hemos encontrado todavía con gente que no quiera la propiedad de la tierra. No sólo que la quiere  sino que están dispuestos a pagarla y la pagan. Esto es un indicador de vocación de  formalidad, la exclusión no le gusta a nadie. Afirmar que quien se fue a un asentamiento  para  conseguir una solución del gobierno es canallesco, esto lo dice la realidad, lo dice la gente”.


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Las capacidades técnicas y las estrategias están

Entre el 2006 y el 2011 la población de los asentamientos “cayó 11%. Estos son indicadores del Instituto Nacional de Estadísticas”, comentó el Arq. Cabezudo. “Tal vez ese 11% no parezca mucho. Es la población de Dolores; pero sin embargo hay un camino que cuando se recorre y una política  que si se sostiene sin dudas va a revertir  ese proceso. En el año 1870,  con el alambramiento de los campos,  se generaron los rancheríos rurales.  Llego en año 1968 se votó la ley que constituyó Mevir.  En el año 1942 decía el maestro Julio Castro, en un relevamiento que había hecho, que  había unos 450  rancheríos rurales con unas 150 mil personas. Números muy parecidos a los que tenemos hoy en asentamientos. La política  que llevó adelante Mevir desde el año 1968 hasta ahora, no llegamos a los 50 años, ha  extinguido la vivienda insalubre rural. Hay un camino hecho, tal vez hay que profundizarlo, tal vez hay que aportarle más recursos, pero el país  en este momento sabe cómo hacer las cosas. Existen las capacidades técnicas, existen recursos, tal vez no los suficientes para ir más rápido.  Es una perspectiva todavía de muy largo plazo y la urgencia en la que están  las situaciones de informalidad necesitarían otra carga de recursos, pero sin dudas las capacidades técnicas y las estrategias están y son eficaces para revertir la informalidad”.





PERIODICO CENTENARIO, 9/AGOSTO/2014