miércoles, 10 de julio de 2013

La sentencia


El Poder Judicial publicó en su página web la sentencia dictada por el Juez Marcelo Souto a implicados en enfrentamiento con disparos tras hurto de herramientas.


El hecho se produjo en el Paraje Cerro Alegre, y como se recordará  culminó con el procesamiento sin prisión del propietario de un establecimiento rural  que disparó reiteradamente sobre dos personas que le habían hurtado varias herramientas y se las llevaron en moto hasta que las alcanzó a algunos kilómetros del lugar.
Los heridos, un mayor y un adolescente, también fueron sometidos a juicio. El mayor fue procesado por un delito de hurto agravado por la pluriparticipación, mientras que el adolescente fue sometido a proceso infraccional.
El magistrado ordenó la devolución de todos los efectos incautados, con excepción del arma de fuego, que deberá ser periciada por Policía Técnica.
El propietario del establecimiento fue procesado por un delito continuado de lesiones personales agravadas por el uso de arma de fuego. Como medida sustitutiva de la prisión se le impuso la obligación de concurrir ala Seccional Policialde su domicilio cada domingo y permanecer allí por dos horas, todo ello por un lapso de tres meses (ley 17.726 art. 3 lit. A).
El hecho ocurrió el 27 de junio pasado, en horas de la tarde. Al llegar el dueño a su establecimiento rural adviritó que la portera estaba abierta y con el candado roto. En ese momento se acerca un vecino y le pregunta por lo ocurrido, contestándole que había visto salir del predio a dos personas en moto e indicándole la dirección que habían tomado. El damnificado sale en persecución de los desconocidos y los alcanza unos seis kilómetros más adelante. Se acerca a los mismos, reconoce los efectos que le habían sido hurtados y les ordena que se detengan. Como no lo hacen, con ambos vehículos en movimiento realiza un primer disparo que impacta en la motocicleta. Allí se detiene la misma, que era conducida por un adolescente de 17 años. El conductor de la camioneta desciende armado con un rifle calibre 22 y se produce un incidente sobre el cual existen versiones disímiles, iniciándose allí una serie de disparos sobre los ocupantes del birrodado. El adolescente recibe dos disparos en las piernas, mientras que el mayor recibe tres, también en sus piernas.
El conductor de la camioneta recarga su arma y conduce su vehículo detrás de los heridos que van empujando la moto. Dejan el birrodado en el domicilio de una familia de la zona y continúan hasta que llega al lugar un móvil policial.
El hombre reconoció estar familiarizado con su arma porque la usa desde hace unos ocho o diez años, aunque no tiene autorización para ello.

En el siguiente enlace puede leerse la sentencia completa dictada por el Dr. Souto: