miércoles, 19 de diciembre de 2012


Jurista advierte sobre la “involución autoritaria” que significa bajar la edad de imputabilidad y aumentar las penas a los menores infractores



*Mientras el Senado aprobó modificar el código de la niñez y aumentó la pena mínima a un año para delitos graves.




MERCEDES
ALDO DIFILIPPO


El Parlamento aprobó las penas a delitos graves cometidos por niños y adolescentes. Con el telón de fondo de la campaña para reducir la edad de imputabilidad, el Senado aprobó modificar el código de la niñez y aumentó la pena mínima a un año para delitos graves. "No hubo mayor dificultad para su aprobación", comentó al diario El País el Senador Sergio Abreu.
En el otro extremo el jurista argentino, experto en derechos de la Infancia, y presidente de la Fundación Sur Argentina, Emilio García  Méndez alerta sobre la “involución autoritaria” que significa bajar la edad de imputabilidad y aumentar las penas a los menores infractores.
En la discusión en el Senado, Ope Pasquet (Partido Colorado) planteó que en el 2010 se condenaron  por rapiñas 617 menores y 576 mayores. En tanto  el nacionalista Carlos Moreira reclamó más "severidad" con los menores infractores”.
El proyecto va ahora a la Cámara de Diputados porque necesita doble sanción.


En nombre del amor
   En el Seminario “Comunicación, niñez, adolescencia y género: Promoción y protección de los derechos en la Agenda Pública. El rol de los medios. Desafíos éticos y profesionales” realizado el pasado fin de semana en Montevideo que ya diéramos cuenta, el Dr. Emilio García Méndez afirmó que históricamente “las peores atrocidades se han cometido en nombre del amor”, alertando de la “involución autoritaria” que significa aumentar las penas y bajar la edad de imputabilidad. García Méndez, entre otros cargos que ha ocupado fue  Presidente de la Comisión de Infancia de los Colegios Públicos y Privados de la ciudad de Buenos Aires.  Pero que además  existe otra práctica que consiste en  “destruir las garantías para utilizar la  privación de libertad,  no como una respuesta seria y legítima del Estado  para los delitos gravísimos que cometen  los menores de edad, sino como una especie de política social  reforzada. Para enfrentar el primer problema social  que tenemos todos a los países de América Latina, desde  México a la Argentina, que son los adolescentes  pobres  de las periferias urbanas,  que no estudian ni trabajan. O utilizamos la privación de libertad como respuesta seria, o la utilizamos  como una especie de política social reforzada  para los adolescentes pobres”, remarcó.
“Nosotros no sabemos si algunas monstruosidades hacen parte del pasado o del futuro. Porque nunca más que en este momento por convicción o por nostalgia hay un intento de  repetir nuestra  historia, y aquellos que no conocen la historia  están condenados a repetirla”. Agregando “si hoy nosotros podemos hablar de los niños como sujeto de derechos es porque  hay un instrumento  que se  llama Convención Internacional de los derechos  del Niño”.
García Méndez puntualizó  “hoy más que nunca los niños  necesitan de la autoridad de los padres,  y de la autoridad de las instituciones. Pero ojo, los niños necesitan autoridad no necesitan de autoritarismo” ya que “el autoritarismo es la autoridad despojada de razones.  Y por eso me parece interesante,  que el padre la madre o la institución que no entienda  que educar un niño es un  proceso  extenuante de negociación, está perdido.  Y lo que uno termina de discutir  a las 10 de la noche lo tiene que volver a discutir  a  las 6 de la mañana. Yo soy de los que piensa que en materia de políticas sociales hay tres prioridades: educación, educación y educación.  El que no  acepte la idea  que la educación, en el sentido amplio, es un proceso   de negociación, está perdido”.

Esa sutil involución
   Haciendo un análisis de la Convención de los Derechos del Niño, García Méndez opinó que en 1997 “comenzó un proceso de involución autoritaria” que en la actualidad tiene dos etapas. “Una clásica, donde lo autoritario es fácilmente reconocible. Donde los malos eran los actores de esta involución autoritaria”. Caracterizada “por dos elementos fundamentales: bajemos la edad de  imputabilidad y aumentemos las penas”. Agregando que desde 2004-2005  se inicia otro proceso “más sutil” de esa involución.  “Hay mucho fuego amigo en esta involución autoritaria, que hoy se caracteriza” por “una cosa más insidiosa, más sutil, como es la destrucción sistemática de las garantías. Las garantías se pueden destruir de múltiples maneras: haciendo una reforma legal, o también  estrangulando administrativamente a la defensa pública. Porque creo  que no hay sistema legítimo de defensa para la infancia  sin una  defensa pública fuerte, autónoma y sin crisis de identidad. Porque  cuando un  defensor público plantea que el problema es que hay pocas plazas de privación de libertad, estamos en problemas. Esta  es una crisis de identidad absolutamente intolerable”, enfatizó.



PERIODICO CENTENARIO, 15/ DICIEMBRE/2012