jueves, 4 de octubre de 2012

Sobreviviente de la ESMA identifica a Luján Alcides Sosa Valdéz entre  los detenidos



*Poco se sabía de su destino. Ahora confirman que estuvo detenido en el centro de reclusión más grande de Latinoamérica, la nefasta Escuela de Mecánica de la Armada.



MERCEDES
ALDO DIFILIPPO


Luján Alcides Sosa Valdéz estuvo detenido en la nefasta  Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en Argentina. La novedad quedó al descubierto al exhibirse en Mercedes una muestra fotográfica de  registros de ese centro clandestino de detención en la pasada dictadura militar argentina. Hasta el momento poco se sabía de su paradero. Salvo   que fue detenido en 1977 y que algunos testimonios de otros detenidos lo ubicaron en el centro de detención clandestino  Automotores Orletti  y en la base operativa del grupo OT 18 en las proximidades de Chiclana y Pomar en la capital Argentina.

Las fotos

Víctor Melchor Basterra estuvo secuestrado más de cuatro años, desde mediados de 1979 hasta el final del régimen militar. Como todos fue duramente torturado, y por su profesión en el gremio gráfico fue obligado por los militares a falsificar documentación (pasaportes, cédulas, permisos de armas) para oficiales y gente allegada a la Armada. En diálogo con Centenario relató que un día comenzó a hacer una copia extra de esas fotos y documentos que le pedían y los fue escondiendo en una caja de papel fotosensible. Había descubierto que, cada vez que requisaban el lugar, no abrían esas cajas por temor a velar e inutilizar el papel fotográfico, por lo que se decidió a cumplir el mandato de sus compañeros de cautiverio: “que no se la lleven de arriba”.
Cuando comenzó a tener permisos de salida, a pesar de que era revisado por los guardias, un día decidió sacar una foto escondida entre los testículos y el pene. Luego se animó a ir sacando varias pegadas en las costillas o en las piernas con cinta adhesiva. Cuando llegaba a la casa las escondía en un hueco en una pared, y se lo comentó a una compañera que ya había sido liberada por si en algún momento era "trasladado".
En el Juicio a las Juntas Militares brindó el testimonio más contundente y largo del juicio. Duró 5 horas 40 minutos y brindó todo el material fotográfico y documentación que pudo ir sacando de la ESMA. En Agosto de 1984 presentó una querella criminal contra los oficiales que lo mantuvieron privado de su libertad.

Es él

Entre el material fotográfico rescatado por Basterra aparece una foto  con una escueta leyenda “Sosa, detenido desaparecido”.  Esa foto al ser exhibida en Mercedes saltó a la vista pues se trataba de  Luján Alcides Sosa Valdéz, uno de los sorianenses que aún hoy se desconoce su paradero.
Lo revelador de este hallazgo es que Sosa Valdéz fue detenido en 1977. Hasta el momento se sabía que había estado detenido en  el centro clandestino que funcionó como base operativa del grupo OT 18,  luego del cierre  del centro clandestino  de detención Automotores Orletti. De ahí en adelante su rastro  se diluyó, hasta ahora al difundirse esta fotografía rescatada del archivo de la ESMA, donde  aparece Sosa Valdéz, en un registro que podría corresponder a dos años después de su detención.
Ahora una compañera de pensión de Luján Alcides Sosa Valdéz, confirmó la  veracidad de la fotografía donde no quedan dudas que se trata de él.
Ayer martes su familia en Rodó fue comunicada de esta novedad, algo que  servirá para emprender otra búsqueda  intentando dar con el destino de este sorianense.


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Su destino

Luján Alcides Sosa Valdéz nació el 24 de octubre de 1957 en paraje Corralito, cerca de Rodó.
Hijo de Enrique Alcides Sosa (agricultor) y Ramona Valdéz. Luego de  cursar estudios primarios y secundarios se trasladó a Argentina, trabajando  en la imprenta Edmar que estaba ubicada en Donado y Manuela Pedreza (Buenos Aires). Allí trabajaba como maquinista Offset. Un par de veces al año visitaba a su familia. El 23 de abril de  1977  fue detenido entre las 21 y las 22 horas, en la calle, siendo llevado a la pensión donde vivía, en Marcelo T. De Alvear 1417. Allí llegaron cinco personas que se identificaron ante la dueña de la pensión como policías, mostrándole una placa. Le dijeron que iban a retirar las pertenencias de Sosa porque no lo iba a ver más, registrando la habitación. Afuera permanecían dos vehículos en marcha. Se presume que podría haberse vinculado a los Montoneros en Argentina, y que colaboraba siendo correo de dicha organización hacia Uruguay.
La Comisión para la Paz confirmó la denuncia sobre su desaparición. Agregando que  “es identificado en un centro clandestino de detención que funcionó como base operativa del grupo OT18, ubicado en las proximidades de la calle Chiclana y Pomar –Capital Federal- luego del cierre del centro clandestino de detención Automotores Orletti”. Concluyendo “no existen indicios sobre su destino posterior”. Ahora se confirma que estuvo detenido en la ESMA, quizá dos años después de su detención.
La ESMA fue el centro de reclusión más grande de Latinoamérica, y donde lamentablemente muchos uruguayos también fueron detenidos y brutalmente torturados, de los cuales muchos de ellos aún hoy se desconoce el paradero de sus restos.

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Mercedaria recuerda al joven
rodoense como a alguien al
que le gustaba la música


Lilyam Ohaco, mercedaria que por esos años vivía en Buenos Aires lo recuerda como un joven que le gustaba la música. En diálogo con Centenario Ohaco comentó que antes de vivir en la pensión Luján Alcides Sosa vivió en una casona junto “a un montón de uruguayos” que se habían ido a trabajar a la Argentina. Dos de ese grupo trabajaban en un comercio cuyo dueño les prestaba esa casona. Primero en el Barrio 11 y después en  Coghlan. “Él ya trabajaba en una imprenta”. Agregando “le gustaba muchísimo la música. Algunos fines de semana nos juntábamos  y  unos tocaban el bandoneón, otros la guitarra; hacíamos unas tertulias fabulosas. Él tocaba algo la guitarra. Después le perdí el rastro”. Ohaco desconfía de la versión oficial que lo menciona a  Luján Alcides Sosa como un correo de los Montoneros. “Es más, no sé hasta dónde  el tenía algún involucramiento  político o de  algún otro estilo”. Ya que cuando llegó a Buenos Aires “tenía 18 años. Fue un poco a cargo de un primo, porque  imaginate en aquellos años un chiquilín joven que  fuera a Buenos Aires era toda una historia”. Además  “se viajaba muy poco por aquellos tiempos”. Tiempo después de su detención un familiar de Luján Alcides Sosa  lo vio subir a un tren, acompañado de dos individuos de particular. “Esta señora venía en el tren, se abre la puerta del vagón y aparece él con dos personas más. Lo vio más flaco,  de barba”. Pero lo reconoció por sus ojos azules. “Èl le clavó los ojos y ella  lo vio pero no se dijeron una sola palabra. Nosotros suponemos que lo sacaban para  ver si reconocía a alguien.
Cuando una persona desaparece y uno lo ve  lo  primero que hace es hacer algún gesto  de sorpresa, o decir algo. Pero fue solo el cruce de miradas  y nada más. Después de eso nunca más”, concluyó Lilyam Ohaco.



PERIODICO CENTENARIO, 3/OCTUBRE/2012